miércoles, 29 de junio de 2016

Invitation to a Beheading - Vladimir Nabokov (45/50)



Mr Nabokov writes in way easy to free reader from stereotypes, prejudices and boredoom. This time, "Invitation to a Beheading" is the story of Cincinnatus, a prisioner who has been condemened to death penalty because a crime that is not mentioned, only suggested, in the book.

Nabokov's novels tend to focus on good fiction; however, metaphor is used in a fancy and efficient way. Cincinnatus has feature, he is able to be transparent. If it is a symbol or a fact is not clear in the text; however, the main character tends to disengage his body and let the light pass through his body.

Surrounded by ridiculous characters that try to be kind, Cincinnatus keeps his dignity and keeps his temperant attitude. He is introduced to Monsieur Pierre, a extremely courteous man. The prisioner is honest, the partner is friendly. 

Cincinnatus is under the pressure of director and guards will. He has the habit to read; actually, there is a book that particularly interested him: Quercus, which tells the story of a tree a long history. It witness of world changes. 

The story is told in a funny voice. In spite of its merry and simple narrator style, it is unavoidable to feel touched by conversation between Cincinnatus and his mother, Cecilia C. It is supposed to be a comedy or a soft story but cruel Nabokov takes the reader to the heart of an abandoned child whose mother tries to give relief. 

"...'Why do you tell me all this?' asked Cincinnatus.

She was silent.

'What's the point of all this? Don't you know that one of these days, perhaps tomorrow...'

He suddenly noticed the expression in Cecilia C's eyes. -Just for an instant, an instant- but i was as if something real, unquestionable (in this world, where everything was subject to question), had passed through, as if a corner of this horrible life had curled up..."
Cincinnatus reveals in a letter to his wife the relationship they had. It was horrible according the writer. In spite of the straightforward tone of the text, she visits him. Of course, it is suggested she has had sex with the director in order to break the rules. She also does it naturally with one guard. It is told in a delicate ang comic language.

Finally, Monsieur Pierre reveals he is the person who is going to kill Cincinnatus. He has pretended to be a prisioner in order to get Cincinnatus friendship and esteem. The prisioner is near death. He walks in dark places and some beautiful literarian details may be appreciated. For example, when he walks he is able to read "ffice". I consider it a genuine way to express in words the effect of walking fast and barely read an inscription.

When Cincinnates is conceded his final desire, he wishes to have 3 minutes to think. He wonder about what he is living. He becomes big and the executioner small. He walks and leave the place.


I LOVE YOU NABOKOV
   

jueves, 16 de junio de 2016

Alcíbiades Enamorado (II)

Ojos Color Ciénaga



Los humanos sólo somos completos con un lado oscuro. Ahí, es el espacio donde habitan los secretos. Ya te deben haber contado que vine a la ciudad, estudié, hice dinero y quizás me queden un par de décadas para vivir. Pero nadie te contó los detalles, ni las razones. Simplemente, enunciaron hechos dispersos de un hombre que no merece ser revelado. Sin embargo, en tu mutismo y ausencia, he logrado comprender que la verdad más que una virtud, es una cuestión de sed, un impulso que de no saciarse lleva a la muerte. 

Había llegado a la ciudad en uno de esos buses destartalados que llaman flotas. En esa época, aunque te cueste creerlo, yo también era hermoso. Mi piel era de un color dorado, mis piernas suaves y de mi cabeza descendían un par de risos. Mi pantaloneta, mis chanclas y mi camisa de esqueleto gritaban a voces que yo era pueblerino. La gente solía tratarme con suficiencia y usaban el arma de la antipatía para convencerse a ellos mismos que eran superiores. Con los años me he aprendido a acoplar a la miseria de esta ciudad y he notado que no es el acento, ni la ropa, lo que delata el origen de alguien. Los jovencitos que llegan a humildes pensiones a menudo traen en sus ojos el color de las ciénagas, cargan pieles algún día bañadas por ríos turbulentos y aunque callen por vergüenza, su aroma habla de caseríos lejanos y estrellas transparentes.

Una tía con el rostro aplastado por la cotidianidad me dio posada. Pero debes saber que en esta ciudad para ese entonces, éramos ratas. Tras un par de meses, me dirigió una mirada de arzobispo y pontificó: "Si sus papás supieran, la semilla que sembraron, se avergonzarían porque cayó entre los espinos". Eso es el destierro. Pero no te confundas, yo a ti no te he expulsado de nuestro paraíso. En cambio tú, has escapado como los soldados romanos cuando pierden una batalla ¿a dónde se ha ido tu mirada azul? Tal vez a Roma.






viernes, 10 de junio de 2016

Alcíbiades Enamorado (1)

Alcíbiades



Más difícil que contar el comienzo de la historia de uno, es contar el de alguien más. En este caso el tuyo. Porque me miras con los ojos perdidos, guardas silencio y cuando menos lo piensa uno, dices alguna trivialidad: Que el cielo es azul, que mira esa mosca, que fíjate en la espalda de ese sujeto... Que se mueve como si ocurriera en un sueño.

Y a veces te siento como si durmieras. Lo digo por los enfermeros que te inyectan y te sellan los ojos por horas. Sé que te gustan sus espaldas anchas y muslos de guerreros. Es lo único que no has perdido, la sensualidad común a la mayoría del género humano. Hay días en que te pones agresivo y comienzas a decir incoherencias: "ella es un chico", "lo soy paz" y "me lluevo en invierno". Entonces, soy yo quien te dopa. Creo que estás mejor en ese coma de unas cuantas horas que en este mundo incierto, lleno de carros pitando y nubarrones de smog.

Quizás mientras duermes, como un ser poseído, logras recordar quién eres. Seguro te ves montado en los columpios, con la corona que te compré cuando tenías 5 (decías que conquistarías el mundo). Sé que recuerdas tus arranques feministas de la adolescencia. Una noche me fijé en tus labios, puedo jurar que susurrabas: "Ni putas, ni ángeles". Y ahora no sé qué eres, porque inclusive las putas y los ángeles en su misterioso proceder tienen una mirada trascendente o coherente. Tus ojos me aterran, se pierden, se escabullen en las nubes y en puntos lejanos ¿cuándo vas a volver?

Yo tenía la nariz reventada, nada que no se pueda perdonar. Pero debes entender que con los años me he vuelto débil y tú te has vuelto fuerte. Te traje a esta clínica en el carro azul del cual te avergonzabas frente a tus amigos. Me gustó el aspecto pálido y religioso del complejo. Uno de los psiquiatras me dijo que alguna vez  había sido administrada por monjas. No vayas a pensar que desconfío de ti; es que a veces hacías cosas que por las limitaciones físicas que trae la edad, yo ya no podía controlar. Cuando orinabas los muebles, yo limpiaba, cuando no comías, te alimentaba, pero cuando comenzaste a gritar en latín y me asestaste en la cara, sentí ira y luego tristeza. Hice la cena y apagué las luces, como nuestros vecinos. Recé, como René y te di un beso en la frente, como hace Lucía con sus hijos. Estaba entre las sábanas cuando te oí pronunciar una letanía. Tu voz era gruesa y me sentí vulnerable. Comprendí que eras adulto ¿y yo un viejo? ¿No es eso como ser un niño? Si lo hubieras deseado, me hubieras matado.

Te amo profundamente, no quiero que pienses lo contrario pero sí pido que te pongan la camisa de fuerza, es porque estoy seguro que ni siquiera tú entiendes lo que sucede. Imagino que es como una laguna borrosa de la cual no es fácil escapar. Como cuando a un cristiano lo posee un demonio bíblico y en una pésima actuación dice que actúa en contra de su voluntad.  Cada día hablas menos y cada noche te siento más lejos. Entonces tu nombre suena misterioso, como si ya no fuera tuyo y designara alguien que murió aplastado dentro de ti. Te traía dulces, difíciles de conseguir en esta clínica y te encontré mirando por la ventana, te tocabas el rostro y confundido susurrabas: "Alcíbiades".




martes, 7 de junio de 2016

Invocación a Atenea

Diosa de la verdad,
que ves follar a los hombres,
que arrullas sus penas,
con premonitoria levedad.

Deidad del Olimpo,
que reconoces la injusticia,
y con temperante porte,
protestas cual verdulera.

Alegoría a la blanca arquitectura,
que vio caer Persépolis y sus hijos.
Transatlántica nostalgia
de democracias de hombres
y erotismo entre los mismos.

Tú, que todo lo ves,
aclara los caminos de los perdidos
para que lleguen a la humanidad,
a través de azares o decisiones,
para que descubran su verdad.

sábado, 4 de junio de 2016

Alejandría

Durante los días recientes, había recordado con entusiasmo su llegada a la biblioteca. Apenas un adolescente, tomó la decisión de cruzar el mundo, con los comerciantes. Mientras ellos hablaban de la porcelana y los castillos hexagonales, de la canela y los brahamanes, del Nilo y las ciudades sepultadas, en su lugar él cargaba un libro con pastas de cuero y símbolos extraños.

No fueron pocos los intentos de robo de las tribus que vivían en el camino. No obstante, iban detrás de las especias, el oro y la cerámica. Cuando finalmente llegó a la ciudad, un par de leprosos le indicaron el camino a cambio de un beso en la mejilla. Era conocido que las pústulas infectaban el alma y el cuerpo, pero su determinación lo hizo meditar y concluyó que sólo necesitaba los ojos para leer.

En los grandes centros de conocimiento, la humanidad y sus caprichos no se ven anulados. Tambièn habitaba la envidia, el deseo sesgado de aplastar a los colegas o el extraño narcisismo de hacerse inmortal a través de los demás.

Sin embargo, la obscena humanidad se veía exaltada en los pasillos, que contenían colecciones de los cómicos griegos, copias de los textos originales de Platón, tratados de farmacéutica, filología y matemáticas. Inició su carrera limpiando grandes tomos de un sacerdote babilónico, que se propuso contar la historia del mundo.

Tras modelar el movimiento del agua, traducir libros de matemáticas del persa al griego y trazar órbitas planetarias, logró dirigir el laboratorio. Se respiraba un aire a conocimiento, la ciudad estaba viva. Pero uno es, en gran medida, de donde viene. En las tardes se sentaba a respirar y su corazón se apaciguaba.

A medida que los días avanzaban mientras meditaba se veía en un salón blanco, en silencio absoluto. Las letras que lo acompañaron durante su infancia se diluían. Ya no soñaba con Homero, escribiendo sobre piedras. Hasta que una mañana, a pesar de los sonidos, comprendió el silencio, lo examinó... Decidido, prendió fuego en los tomos de "La Historia del Mundo" y en menos de una hora, el que fuera el centro de conocimiento más apreciado de la era clásica, estaba en llamas.

Sintió pena y tras analizar lo que había hecho, se sintió un troglodita. Miró desde la distancia, cientos de historias hacerse polvo. Cerró los ojos y meditó con el único libro que salvó del desastre. Era un antiguo tratado, escrito por un leproso desterrado, sobre el número cero.

Alejandría desapareció.