jueves, 7 de septiembre de 2017

Puertas de Bogotá


Imagen tomada de: http://scontent.cdninstagram.com/t51.2885-15/s480x480/e35/17333113_267494087027408_5613336361097494528_n.jpg?ig_cache_key=MTQ2OTU4ODU5OTI3MjExNjYwOQ%3D%3D.2


Uno de los elementos que más me llamó la atención de "Risa en la Oscuridad" de Vladimir Nabokov, fue su acuciosa descripción del comportamiento de las puertas. No logré captar su interés por ese elemento; sin embargo, dado que la historia la protagoniza un ciego, valdría la pena preguntarle a uno de la vida real, si el girar de las entradas y salidas, afecta su vida significativamente.

Y es que en una ciudad como la mía, uno podría preguntarse cuántas puertas hay, cuántas ventanas o cuántas alcantarillas. Pero la puerta tiene un tratamiento especial precisamente por ser le lugar desde donde ingresan y salen las personas ¿los peajes podrían ser una puerta para los venezolanos que huyen desesperados de la dictadura?

¿Cómo son las puertas de Bogotá? Pues bien, en el barrio Teusaquillo, hay un colegio de puertas muy grandes desde donde otrora salían y entraban sacedortes. Y hasta donde recuerdo, en el siglo XXI, una vez el ojo del lector, cruza las pequeñas puertas de madera de los baños, podría encontrar chiquillos de todas las inclinaciones sexuales y de todos los sexos, quitándose la ropa furiosos y despertando a la alegría del cuerpo.

Las puertas de las casas de Teusaquillo, que no son mansiones pero algunas son un homenaje, están muy bien talladas en madera o son pesadas y de hierro ¿Qué protegen, podría preguntarse uno? A unos ancianos, que son el recuerdo de una época lejana. Algunos de ellos son pobres y su dignidad no les permite arrendar las 5 o 6 habitaciones inmensas, en las que a menudo albergan recuerdos de calles menos tristes y más pobladas. 

Las puertas de los laboratorios del occidente de la ciudad son de cristal. Tienen las tirillas blancuzcas que le permiten a los transeúntes no chocarse con los vidrios. Detrás de ellas, hay analistas quincuagenarias que trabajan sin parar. Una de ellas me confesó que amaba leer. Entonces me sentí como cuando un humano encuentra a otro en medio del desierto.

Por la avenida Caracas, menos elegante que la carrera séptima pero mucho más sincera, hay un lugar lleno de luces de neón, un espejo al fondo y una puerta blanca. Hay una cámara en la entrada, los cristales (que no son el tema de hoy) están cubiertos con cartón ¿qué podría haber dentro? ¿Un grupo de prostitutas esperando un cliente, sería la suposición carente de imaginación? ¿Un grupo de adultos jugando cartas y en un giro insospechado de la historia, apostando la propia vida? ¿Dos ancianos que perdieron a su hija en la infancia y que miran sin descanso a quienes se acercan a la cámara de la entrada, para que un día cualquiera, secuestren a una mujer parecida a su hija y la obliguen a amarlos?

Tras la puerta del octavo piso del edifico Vargas, viven tres niños, que duermen con su madre mientras uno de ellos mira a media noche una imagen inmanente en Bogotá: La Madonna, que no es una virgen religiosa sino una virgen literal; es decir, no es la madre de Jesús, es una niña cargando a su hermanito.

Y tras la puerta de un edificio en la zona verde de la ciudad, estoy yo, perdiendo el tiempo, imaginando que tal vez, detrás de algún pasaje esté "la historia siguiente".



sábado, 19 de agosto de 2017

El Enigma del Parador Rojo

Felipe miraba al público anonadado. Es fácil creerse importante y otra cosa es serlo. Estaba frente a una delegación internacional ganándose un premio por su último estudio sobre la ocurrencia de la preclampsia y las condiciones ambientales. A pesar de los aplausos, cuando llegó a su habitación miró al techo sin sentirse muy distinto. Quiso recordar por qué se había vuelto estadístico y para su sorpresa, a duras penas recordaba su segundo semestre de pregrado. Sintió un inexplicable sinsentido, parecido a la tristeza.

Tomó un vaso de ginebra y se recostó arrullado por el sonido de las cigarras. Después de hundirse en la tranquila nebulosa del silencio, se vio a sí mismo sentado en un comedor grande, lleno de personas que se reían. Vio su ropa y sintió el calor. Era apenas un niño y estaba en un parador ubicado entre la vía que lleva de Bogotá a Melgar. Su madre tenía una cofia en la cabeza y le repetía que se tenía que portar bien, en su típico tono gruñón.

En su vida adulta, ella acudía, día tras día a ese parador caliente, a buscar el sustento para sostenerlo, dado que el destino quiso que fuera madre y soltera. Siempre estaba de mal humor y cuando se trataba de travesuras lo cogía a golpes porque perdía fácilmente la paciencia. Él, acostumbrado a obedecer, se dedicó a ver sentado a las personas caminar.

Llegaban familias felices, algunas con los padres y los hermanos que él no tuvo. Mujeres gordas con camisas cortas que delataban su celulitis, ancianos huyendo despavoridos de la fría ciudad y empresarios con sus amantes, ocultándose de la Bogotá vibrante.

Inició dibujando la vulgaridad de los comensales: Sus labios llenos de grasa, sus sombreros baratos de contrabando, las piernas agrietadas por los años, los padres que morboseaban adolescentes y a los sacerdotes acompañados de eunucos. Con sus 6 años, ya había aprendido a contar, inclusive, sus límites habían rebasado lo que podía imaginar. Y casi sin darse cuenta, comenzó a anotar la cantidad de visitantes.

Su madre, a menudo coqueteaba con el administrador, que no era más que un lechón desagradable que no tardaba mucho en tratarla mal cuando cometía un error. Esos días, por el motivo que fuera, lo golpearía en la casa. Mirar a las personas, atrapadas en sus vidas se convirtió en un pasatiempo que le permitía huir, del odio que sentía hacia ella.

Comenzó a formar grupos, contó los hombres y las mujeres, los altos y los bajos, los histéricos y las ninfómanas, los que vestían de azul y los que vestían de rojo. Inclusive, anotó los platos en los que comían. Pronto notó una generalidad. Había días en los que se cargaba el ambiente y las familias discutían, los amantazgos se rompían, y a los sacerdotes les daba un paro cardiaco. En otros, las libélulas bordeaban la comida, los jóvenes se enamoraban y el sol brillaba desbocado. 

Pensó que quizás era el clima, el fuego de la estufa o la presencia de la policía en las carreteras. Nada coincidía con sus listas llenas de números y categorías. En una de las noches solitarias, cuando se oíael cantar de los insectos, se aproximó a pedir una servilleta a la cocina. Vio cómo a una adolescente cocinera, se le acercaba el administrador y desviaba sus manos hacia su pantalón. Al día siguiente, casi espectral, ella mezclaba una sopa llena de menudencias, mientras su mente viajaba a otro lugar. El cielo se nubló y la gente que comía, había empezado a odiar.

Su madre había engordado, era más gruñona, se dedicaba a los chismes y no perdía oportunidad para celar a cualquier hombre que le interesara. El moreno lechón, con su sonrisa exagerada, caminaba oliendo la cocina, como un animal territorial. A lo lejos detalló mejor a la chica y notó que era de silueta delicada, y con un rostro de profunda introspección.

En una ocasión, mientras llegaba del colegio, notó que todos reían en el parador. Una alegría mezclada con euforia, hacía que los amantes se besaran como animales primitivos. Corrió a la cocina y vio cómo el administrador gritaba. Decía que así era como le pagaban a él por hacer favores. Insistía que era una calumnia de una muchacha confundida, mientras en sus manos miraba un papel con un sello de la policía. Les reclamaba a sus trabajadoras y miraba con odio a la cocinera. Ella estaba roja pero sus ojos reflejaban la fiereza de quien está dispuesto a ganar.

Llegada la noche, no había ningún comensal en el parador. Los empleados se habían marchado y él no encontraba a su madre. Un rayito de luz se asomaba entre las puertas de la cocina, ante lo que él decidió acercarse sigiloso a las puertas. El administrador cerraba los ojos y se apretaba el entrecejo. Su madre se reía y miraba con desdén a la cocinera. El lechón le entregó un fajo de billetes a su madre y ella se dirigió hacia la adolescente, la tomó bruscamente de la muñeca y le puso el dinero en la ropa interior.

-Yo sé cómo son las de su tipo, ésta es su última noche en el parador- dijo su madre.

Huyó la niña despavorida y tras de sí dejó una estela de misterio. Se subió a un bus con un letrero que decía "Melgar-Bogotá"y se desapareció entre las estrellas y la luna.

El parador no fue igual. Ya a los amantes no les brillaban los ojos, las ancianas no tenían enfermedades terminales qué relatar, las peleas eran menos apasionadas y sobretodo él, ya no sentía la alegría de mirar a través de las puertas de la cocina. Un sacerdote rodeado de prostitutos le dijo a uno "veníamos buscando emociones intensas, sentirnos vivos. Este lugar ya no es igual".

Pasaron los años y el pueblo se narcotizó. Se volvió una villa de casas con piscinas y de narcotraficantes ansiosos por poner una discoteca. Su mamá lo siguió odiando y él comprendió, que era hora de volar. Con las piernas que ya no le cabían en la pantaloneta, se fue corriendo a la entrada del ahora famélico Parador Rojo y estiró la mano para parar el primer bus que pasara. Precisamente era uno que decía "Melgar-Bogotá".

lunes, 14 de agosto de 2017

Verano - J.M Coetzee (14/100)

Verano relata la travesía de un biógrafo inglés que desea escribir sobre la vida de Coetzee durante uno de sus períodos de vida ignorados por las masas. Antes de ser famoso, las amantes del escritor no solían percibirlo como un modelo masculino, más bien ocupaba el lugar de un ser desconectado de su cuerpo y abandonado a vivir con su padre.

El ejercicio periodístico, se ejerce a través de personas que conocieron al escritor. Julia, una mujer casada, que en búsqueda de reconstruir su amor propio y superar las infidelidades de su marido, comienza a acostarse con el objeto de la investigación. Ella, de lengua afilada y palabras pragmáticas, no duda en burlarse de él. Especialmente de sus experimentos eróticos en los que pretende tener sexo al ritmo de Schubert. Y le es inevitable sentir cierto desprecio por la condición de Coetzee: Un adulto que vive con su padre y que pretende, día tras día, ponerle hormigón a su casa agoterada. Al final, simplemente sale de su vida. Y en palabras de ella, sólo fue parte de su historia pero ningún elemento principal.

La historia prosigue con Margot, la prima del escritor, que vive en el campo y está casada con un hombre que la ama. Pero su vida se reduce a atender un hotel y dormir sola, mientras su esposo se dedica a sus labores, hasta que durante un tiempo reducido pueden volver a verse rutinariamente. Ella nota que los Coetzee tienen personalidad de fracasados. Se suelen entregar a una visión adormilada de la vida. Los dos personajes caminan y recuerdan cuando jugaban a casarse. Coetzee decide pasear  en su auto con su prima con tan mala suerte que el auto se avería. Duermen juntos, sin el amparo del sexo. Al final de su relato, ella debe llevar a su madre enferma a Ciudad del Cabo y ver cómo los no blancos cuidan de ella. Es conmovedor cuando a nombre de su raza les pide disculpas.

Adriana, brasileña y madre de una alumna de Coetzee no duda en describirlo con dureza. A raíz de las necesidades de refuerzos de su hija menor, decide contratar un profesor. Sin embargo, no es inglés y eso le causa reparos. Con el agravante de que le enseña a su pequeña poesía y quizás, la está enamorando. Lo que no se espera es al torpe Coetzee en su clase de danza, acechándola como una criatura incapaz de comprender la necesidad de simbiosis en el amor. Sorprendido por su desprecio, no se rinde y le envía cartas continuamente. Un día, Adriana decide terminar todo y liberar a su hija del peligro. Y ella descubre las cartas guardadas de su madre que asume como una correspondencia sentimental.

Martín, colega del escritor y Sophie, amante del mismo, permiten descubrir la faceta ideológica. La percepción idealizada de los negros, como seres aristotélicamente en armonía con el espíritu y el cuerpo. También permiten evaluar las curiosidades de un escritor, por ejemplo, que la importancia de los elementos de su realidad no necesariamente se reflejan en su mundo literario. Sophie confirma la humanidad y la pequeñez de su compañero de sábanas.

Comparar no es bueno. Lo sé. Pero me fue inevitable sentir similitudes con "La Historia Siguiente" de Nooteboom, especialmente en la construcción del personaje: Un ser cómico, hiperintelectual, desapegado de su cuerpo y algo torpe en el terreno sentimental. No califiqué muy bien este libro en Goodreads pero debo decir que tiene elementos fascinantes sobre la cultura sudafricana. Por ejemplo, cuando la mujer inglesa describe a los afrikaaners como una tribu de niños protegidos por esclavos negros, la visión ideal de los holandeses sobre el mestizaje brasileño o el afecto profundo que siente Margot por los no blancos, cuando cuidan a su madre enferma.

viernes, 4 de agosto de 2017

Faceless Killers - Henning Mankell - 1991 (13/100)

Imagen tomada de: http://images.penguinrandomhouse.com/cover/9781400031573

Kurt Wallander is a policeman that researches about a brutal murder against an elder couple. During his search, the book reveals a character is slowly losing his personal life. His daughter does not visit him and his father is under a period of confussion that make him harsh and difficult to treat. On the other hand, he reveals as narrow minded respect his father's profession. After a divorce, he tries to rebuild his life but his job requires a great commitment that usually takes most of his life.

The book is based on the discoverings Wallander does. But these, are also the reader discoveries which makes it a good fiction piece. There is a network of suspects who may includ a wide range. For example, the brother of the elder woman killed, reveals that the man had a secret life and a hidden son. Situations like murderings against inmigrants imply an increased range of charachters. 

The story examines fiction, racism, violence and a change of age. Actually, Wallander confess he is astonished by the violence executed by murderers. The circumstances make believe country and small towns are migrating towards a similar state of unsafety compared with cities. 

During research, Wallander discovers Johannes Lovegreen retired a considerable amount of money. Many theses are developed around a possible revenge from his son. I believe the most interesting characters are the single women trying to deny they had an affaire. However, simpler equations may lead to simpler conclusion. Perhaps, the words of the agonizyng woman were true and some foreigners killed them. But how did he conclude it?

What I liked about the story was its feeling of research and amusement. It has been identified as the best book of Mankell. However, in spite of the interesting storyline I did not find it particularly memorable. I believe Mankell may have better and unrecognyzed books.

-Dedalus-


domingo, 16 de julio de 2017

A River Below, Mark Grieco (2017)

Sin saber a qué función asistía de "Indiebo", el festival de cine independiente de Bogotá, compré una boleta para una película que se llamaba "A River Below". Apenas la presentaron, indicaron que era un documental, un género con el que a menudo no me llevo muy bien, quizás por las obras de mala calidad que vi en mi niñez en los canales culturales.

La primera escena es un pescador, que atrapa lo que parece un delfín. Es aterrador intuirlo porque en mi imaginario, esa criatura ocupa un lugar muy especial. Desde los años noventa, los cuadernos "Norma" en Colombia, hacían un esfuerzo porque la gente se enterara que era una especie en extinsión.

Luego, la película mostraba el trabajo de Fernando Trujillo, quien monitorea la población de delfines en el río Amazonas. Por otro lado, surgía la historia de Richard, una estrella en Brasil, que revela que el video que hizo que se prohibiera el consumo y la distribución del piracatinga, fue gracias a su intervención.

Posteriormente, se entrevista a la población de pescadores que mató a un delfín rosado en estado de embarazo, lo cortó por la mitad, liberó al feto y usó la carne como cebo para pescar al piracatinga. La comunidad dice que fue arruinada por Richard y además, lo acusan de haberles pagado para ejecutar el procedimiento de asesinar al delfín rosado.

Fernado Trujillo, ha sido informado que los pescadores quieren su cabeza, después de revelar los alarmantes niveles de mercurio de algunas especies de consumo masivo. Richard, intenta negar su responsabilidad en el video, luego la reconoce  y busca conciliar con la comunidad de pescadores.

Colombia ha permitido de manera indiscriminada la minería legal e ilegal. Especialmente la segunda ha llenado los ríos de mercurio. Y el Amazonas, desde que fue descrito por los españoles, ocupaba un lugar en la fantasía. Hace poco se descubrieron corales en él, algo completamente insólito. Tiene la particularidad de tener delfines; es el río más caudaloso del mundo y está inmerso en la selva tropical más extensa del planeta. Los delfines, ocupan un lugar especial en la cosmovisión de los pueblos indígenas de la zona. Su posición es comparada a la de otro humano. Pero el desarrollo de dichas zonas que son pobres y a menudo abandonadas, ha costado industrias de extracción de materias primas como el oro y los peces.

Salí de la sala algo aburrido. Comprobé lo que ya sé, el inmenso reto que implica la sostenibilidad, la perversidad del estado colombiano y la toxicidad de la sociedad que construimos. Hemos hecho la paz entre los colombianos pero no con la vida misma.

sábado, 8 de julio de 2017

Pale Fire -Vladimir Nabokov (12/100)

Imagen tomada de "https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/41oRt0-5XXL._SX322_BO1,204,203,200_.jpg"

Finding this book in English in Bogotá was a great task; however, I achieved it. My persistence was because this book has been mentioned as one of the greatest of Nabokov. For me, it was important to read in its original language because I like to keep my vocabulary and I believe writing process is much clearer when the reader has the privilege to appreciate fluency and meanings of the original language of an artwork.

"Pale Fire" was published in 1962. First, it presents a foreword written by Kinbote who also is the author of the analysis in the book. The book shows a poem titled"Pale Fire" by John Shade. Afterwards, it is analyzed by Kinbote. John was writer and collegue of Kinbote, his last artwork is the analized poem. 

Two stories are told simultaneously: The reasons of John Shade to write each line and the life of the king of Zembla who was forced to leave his country and to live escaping of a man who is looking forward to kill him.

In the beginning it is percieved the style of the book: There is a man who is analyzing a poem but is is funny how small sentences are supposed to have deep connections to fiction, philosophy, poetry, personal situations and of course, the life of the Zemblan king. The reader may percieve the reviewer has edited many parts of the original piece fulfilling meaningful passages with simple "etc".

A cursious relationship might also be percieved between Shade and Kinbote. The writers seems not so interested in his collegue who is always spying his friend. Once, very important hosts were invited to a dinner with Shade except Mr. Kinbote. However, at the end, when teachers at the English Department try to investigate the Kinbote's origin, Shade behaves protective and supportive. 

The analysis suggests Shade's death was a mistake of a killer following a Zemblan king who escaped of his country. It would explain the adoration presented by Kinbote. Nonetheless, the end opens the door to believe he is just a mediocre writer trying to believe his story.

I belive it is not a masterpiece of Vladimir Nabokov; however, I have read, it opened the door for metaliterature. From that point of view, I would be more indulgent. To me, making good fiction and good metaliterature as one single peace of art is a great challenge. I loved the doubt Nabokov creates in the writer at the end. It is difficult to understand the personality of Kinbote. Sometimes, I percieved him like a ridiculous blind follower of Shade. At the end, the position of a hidden king made him mores interesting, but what if all was a lie? Great ending.


domingo, 18 de junio de 2017

Feliz Día del Padre

Colombia es un país donde las madres cabeza de familia son una porción importante del tejido social. A menudo en los juzgados se decía que la madre tenía la prioridad al asignar la custodia de un niño. A tal punto que una de las obras insignes del teatro colombiano de los años noventa, indica en las primeras páginas que madre sólo hay una y padre puede ser cualquier hijueputa.

En contraparte, mi padre nunca ha huido. Ni el suyo lo hizo. Por citar a un autor que defiende ese rol debilitado, Faciolince afirma que cuando lo pusieron a elegir entre Dios o su papá, eligió al segundo, aunque eso significara irse al infierno.

Más allá de las relaciones idílicas, el amor se alimenta de la realidad hostil y profunda. Ayer me sentí especialmente conmovido con algunas de las escenas de Fallen Angels: un jovencito birracial, mudo a causa de haber comido una lata vencida de piña, vive con su padre y comienza a grabarlo. Lo sigue al baño, lo captura cuando cocina y deja la cámara encendida mientras los dos duermen con sus cabezas juntas. Por alguna razón, el papá ve a escondidas el video y no puede parar de divertirse. Cumple sesenta años y fallece. Entonces el chico que se ha dedicado a vivir sin rumbo, recoge su ropa, en silencio absoluto y comprende, que se ha comenzado a volver un adulto. Me fue inevitable contener las lágrimas. Feliz día, a todos los que no huyeron.





viernes, 16 de junio de 2017

Tras las Paredes

I

Caminando por pieles,
he descubierto poros secos,
bebidos por extraños y forasteros.
Miradas a la distancia,
que reclaman que tras las paredes,
el eco de sus pensamientos,
me revelen la angustia de su alma.

II

He recorrido
laberintos,
a minotauros,
que sólo devoran
carnes de nobles 
dispuestos a matarlos.

III

Y a menudo
encuentro especies de hombres,
tatuados por historias
que les robaron
todas las palabras.

Seres de dos rostros,
unos que dan la espalda
y otros que abrazan,
son muros y puertas,
a calles con nombres
de desconocidos,
y a carros que salen
y nunca regresan.

IV

Y miro ansioso,
esperando que los párpados
que prohíben mirar,
liberen por fin,
los labios
que hace unos minutos
empezaron a balbucear.

ICVG

miércoles, 14 de junio de 2017

Once Poetas Franceses (11/100)

"Once Poetas Franceses" hace parte la iniciativa del Distrito Capital llamada Libro al Viento por medio de la cual se entregan libros para que circulen entre lectores, libremente por la ciudad. Este ejemplar la recibí en la feria del libro 2017 cuyo invitado de honor fue Francia. 

Es una publicación sencilla y con ilustraciones interesantes. La selección y el prólogo le correspondieron a Anne Louyout y la traducción la realizó Andrés Holguín. Consiste en la inclusión de determinados poemas de Villon, Labé, Víctor Hugo, Nerval, Beaudelaire, Verlaine, Ducasse, Rimbaud, Mallarmé, Laforgue y Apollinaire. Cuenta con breves introducciones a cada uno de los autores.

Lo más me dejó pensativo de esta publicación fue la relación entre Verlaine y Rimbaud que daría para una secuela sado masoquista de "Travesuras de la Niña Mala". También me conmovió uno de los versos que decía que los humanos éramos una especie fea que no podía encontrar belleza en sus semejantes. Cuánta verdad. Si fuéramos hermosos no nos burlaríamos de los viejos o de los gordos. 

lunes, 12 de junio de 2017

Relatos - León de Greiff (10/100)

León de Greiff nació en Medellín, Colombia en 1985. Fue un poeta destacado de principios del siglo XX. Hasta la fecha la única referencia que yo tenía de él, era el auditorio de la Universidad Nacional de Bogotá, hábitat de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

"Relatos" es un libro que conjuga sus poemas en forma de relato, usualmente invocando a un escritor que quizás admiraba pero que no dudaba en destruir entre sus versos. Su estilo se vale de palabras rebuscadas: "cribado", "albur", "virote", "adehala", "caligíneo", "acendrado", "barbilindo", por citar unos ejemplos.  También echa mano de citaciones a personajes insignes de la literatura y a lugares autóctonos como el río Cauca. Persigue la musicalidad, por encima de todo y con frecuencia el sarcasmo.

Noté una evolución que Borges no dudó en describir: De los términos rebuscados a una escritura más simple que desarrolla conceptos un poco más interesantes. Me costó leer su poesía por el contenido barroco y a veces difícil de digerir. Sentí que a menudo primaba el ritmo, más que el contenido. Y bueno, creo que como decía el asiático de Rayuela, las personas inteligentes deben pasar por destruir su inteligencia. Quizás eso ocurre con algunas formas de literatura, están en una búsqueda constante de la autodestrucción como el antiteatro.

martes, 6 de junio de 2017

Relato de Guillaume de Lorges - León de Greiff


Url de la imagen: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/fotos/greiff.jpg


Yo, señor, soy acontista.
Mi profesión es hacer disparos al aire.
Todavía no habré descendido la primera nube.
Mas, la delicia está en curvar el arco
y en suponer la flecha donde la clava el ojo.
 
                    Yo, señor, soy acontista.
 
¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alcotanes, halcones
acudid a la voz del acontista!
 
y enderecemos nuestras garras a la conquista
de las nubes, volubles como los corazones...
y —cual los corazones— inmutables.
 
                     Yo, señor, soy acontista.
 
También he sido juglar en los mesones.
Revendedor de bulas.
Tañedor de laúd.
Y tragador de fuego y engullidor de sables.
Y bufón en las ferias.
 
Damas de los castillos a catar diéronme frutos de acendrada virtud:
¡noches de bendición!
 
Otras noches fueron bien miserables.
 
                     Yo, señor, soy acontista.
 
También me he entretenido en cosas serias:
conocí al asno de Buridán
y al propio Buridán, que estuvo en la Tour de Nesle
(alguna vez fui con él,
pero me devolví de la poterna)
y vi ahorcar en Montfauçon
a Messire Enguerrand de Marigny.
Poco en letras leí...
mas sí he bebido buenos vinos, paladeado vianda tierna,
y comido del mejor pan.
 
                    Yo, señor, soy acontista.
 
Mi profesión es hacer disparos al aire.
¿Todavía no habré descendido la primera nube?
También soy jugador de dados
y tengo mis ribetes de asesino.
Presumo haber —en lontana ocasión— hurtádome los vasos sagrados
de ya no sé qué iglesia, abadía o convento.
(Creo que han sido mías varias esposas de Jesús,
cuyos votos de castidad y su amor al esposo divino
fueron plumas al viento
y golondrinas migratorias que soltaron su vuelo desde la Cruz...)
 
¡Azores y neblíes, gerifaltes, tagres, sacres, alfaneques, halcones:
acudid a la voz del acontista!
 
Y enderecemos nuestras garras y nuestros picos a la conquista
de las nubes volubles como los corazones...
y —cual los corazones— siempre iguales.
 
                    Yo, señor, soy acontista.
 
También resulto un poco lento y un mucho largo en las mis relaciones...
Juzgo que hay caso de fantasía en mi rapsodia:
pero ni yo soy Tácito, ni aquestos son Anales…
¡Tampoco he de cantar la palinodia
ni de irrumpir en monótonos trenos!
 
                    Yo, señor, soy acontista.
 
Nada más. Nada menos.
 
Y tengo sueño y tengo sed, señor. ¡Salud! ¡Y abur! señor, ¡abur!Y hasta otra vista.


domingo, 4 de junio de 2017

La Casa de la Mezquita - Kader Abdolah (8/100)

"...Nuestra historia se ha acabado, pero el grajo todavía no ha llegado a su nido..."


URL de la imagen: http://www.tertullian.org/rpearse/mithras/Mithras.jpg

"La Casa de la Mezquita" fue escrito por Kader Abdolah, un escritor de origen iraní con nacionalidad holandesa. Fue publicado, en su primera edición, en 2008. Relata la historia de Aga Yan, el cual vive en una casa cerca a la mezquita. El zoco es el lugar de los mercaderes y la mezquita el escenario de los imanes. Históricamente, ambos espacios han tenido relaciones estrechas. 

Aga Yan es un comerciante de alfombras cuyos terrenos le dan derechos sobre la mezquita. Vive con el imán Alsaberi, Muecín (su hermano) y su familia. La historia se desenvuelve en Irán, diría que a través de tres fuerzas: Una cotidianidad idílica, una cotidianidad caótica y el retorno a la calma. Si bien es cierto, ésas son figuras antiguas (el paraíso, el infierno y el purgatorio), no podía ser mejor contada la historia en medio de las tribulaciones durante la revolución que expulsó al sah del poder, la instauración de un régimen religioso y su posterior derrumbamiento.

Me fue inevitable recordar a García Márquez en la primera parte del libro. Se describía de manera colorida y como si se tratase de algo particular, la vida iraní de la época. Aga Yan es un hombre que asume sus responsabilidades pero no por eso es ciego. Logra notar que Alsaberi es un imán débil, dedicado exclusivamente a los libros de su biblioteca. Ignora que los discursos que se pronuncian invocan a la resistencia a oponerse a un mandatario que es considerado un títere. La esposa del imán es un símbolo eclipsado, Zinat piensa constantemente en el lugar que le gustaría ocupar, en la sombra en la que se ha convertido.

El imán se suicida o enloquece, quién sabe, en la alberca de los peces. Y da paso a un misterioso joven imán suplente llamado Jaljal que se casa con la hija de Aga Yan. Él viene de Qom, recomendado por uno de los religiosos más influyentes. El talante revolucionario del joven religioso es evidente cuando Farah Diba, esposa del Sah, va a la inauguración de uno de los cines del pueblo. Tal como lo presenta el libro, la radio, la televisión y el cine resultaban de poco fiar en una sociedad con profundas raíces islámicas. El imán suplente intenta sublevar a la gente pero Aga Yan anticipa una masacre. Toma el megáfono que usaba el joven y le dice a la gente que el sah había decidido quitar el cine.

Cuando persiguen a Jaljal los agentes del gobierno, Aga Yan lo ayuda a escapar. No sospecha que un tiempo después su hija volvería embarazada y decepcionada del prometedor imán. 

El primera capítulo describe el ambiente religioso, la renuencia de los líderes frente al sah, las libertades individuales del régimen y el florecimiento de movimientos de izquierda.

Jomeini, es uno de los grandes opositores al régimen. Se trata de un imán refugiado que no para de señalar el servilismo frente a Estados Unidos de América. Nostrat, hermano de Aga Yan, persiste en hacer fotos y compartirlas con los periódicos extranjeros. Es así como las cosas se salen de las manos, hasta que un día el sah debe abandonar el país.

Aquí inicia la segunda etapa o la agudización del conflicto. Jomeini vuelve a Irán e impone un régimen religioso y sanguinario. Nombra a Jaljal encargado de hacer la "justicia coránica". Zadit se convierte en una obsesa fundamentalista y desaparece, para luego volverse torturadora de mujeres que no cumplan con las leyes ortodoxas del nuevo régimen. Shabal, el sobrino de Aga Yan, hijo de Muecín, se va a estudiar biología a Teherán pero termina uniéndose a una célula roja de la izquierda. Yawad hijo de Aga Yan, termina por seguir sus pasos. Ambos se dirigen a la "Aldea Roja".

Asham, imán de la mezquita de Seneyán, adicto al opio y a las prostitutas, es juzgado por la justicia coránica. Lo hacen andar en un burro de espaldas. 

Aquí comienzan las escenas que más me duelen porque me hicieron pensar en mi papá. Aga Yan está un poco viejo pero intenta a cómo dé lugar evitar que condenen a Asham, hijo de Alsaberi. Pero en el intento, se cae, rueda con él y lo patean.

Dado que las células rojas tampoco comparten la visión de Estado de Jomeini, éste decide atacar la aldea roja, donde se encontraba Yawad. El hijo de Aga Yan es capturado y juzgado por Jaljal, quien intenta hacerlo reconocer alguna culpa pero ante su renuencia a reconocerse sucio "por ser rojo", lo condena a muerte.

Es entonces cuando comienza la escena más triste del libro. Aga Yan intenta buscar una sepultura digna para su hijo pero ningún aldeano quiere brindársela. Al contrario, han cambiado y se han vuelto hostiles. Lo expulsan con pistoleros y matones a pesar de que el hombre de hierro, por primera vez camina, grita el nombre de uno de sus amigos y llora en medio de la calle.

Es un viejo amigo, quien en medio de la nada aparece en un jeep, toma el cuerpo de su hijo y lo lleva quién sabe a donde.

Un grupo intenta destruir el régimen sanguinario de Jomeini desde adentro. Al punto que un ministro de interior, le dice al ayatolá que tiene una lista de infiltrados. Cuando se reúne con los ministros deja una maleta sobre la mesa y se retira. Estalla una bomba. 

Por otro lado, Irak ataca incesantemente a Irán con armas químicas y ejércitos feroces. Logra controlar ciudades petroleras, en algunos casos recuperadas por los iranís. Pero eso no es suficiente, el régimen de Jomeini se debilita y personajes como Jaljal deben refugiarse en Afganistán. Shabal viaja al país vecino y se encarga de matarlo.

Entonces inicia la tercera etapa del libro. Los aldeanos le piden disculpas a Aga Yan. Éste viaja donde su amigo que recogió el cadáver de su hijo. Él vive en un castillo, alejado del resto del mundo y ha descubierto un yacimiento de agua. Entre las piedras donde sólo vuelan las águilas, hay un lugar en medio de la aridez, lleno de plantas y flores. Le revela a Aga Yan que allí yace Yawad.

Además, su amigo ha contratado a Asham como jornalero. Ambos, hechos que llenan de alegría a Aga Yan. Logra perdonar a quienes le dieron la espalda y se siente feliz de encontrarse con sus familiares antes maltratados.

Al final Shabal, que no es difícil intuir que es el mismo Kader Abdolah, le escribe una carta a Aga Yan desde el exterior. Le cuenta que escribe en otro idioma y que vive frente a un río. Es un mensaje sentido de un escritor que carga al persa ineludible en su alma.

La vida ha querido que en lo que llevo del año, tenga dos nociones de la cultura persa. Lastimosamente vivo en el extremo occidental donde todo se tergiversa en función de metáforas facilistas e imágenes fáciles de digerir. De los afganos e iranís, la única imagen que se me venía a la cabeza eran las torres gemelas derrumbándose y unos barbudos talibanes hablando por la televisión. Ahora pienso en los grajos, en los dátiles, en el té, en los poemas antiguos, en la lengua de los pájaros, en las rosas en la boca, en las mujeres desnudas en los balnearios, en los budistas islámicos rechazados, en los talibanes, en los islámicos radicales pero también en los izquierdistas ateos y en las universidades incendiadas de deseo por una nueva esperanza.

Mi padre se está haciendo viejo y no sé si debería confesar que aún me siento muy débil. Siento que no soy tan fuerte para protegerlo. No paré de pensar en él cuando Aga Yan debía tolerar la crueldad de un mundo que lo pisoteaba ¿por qué los hombres tenemos relaciones tan intensas y difíciles con nuestros padres? ¿Por qué son tan indescifrables?

sábado, 27 de mayo de 2017

Notas al Aire

Hoy vi que le pusieron polisombra a uno de los lotes vacíos de Nicolás de Federmán. Estos meses había tenido el placer de ver cómo una enredadera y un par de árboles invadieron el lugar. En las madrugadas y al medio día, cuando el sol está feliz, se llenaba de mariposas. Me impacta la cegera de las personas que pasan derecho y no se percatan que hay decenas de lepidópteros agitando sus alas desesperadamente. En más de una madrugada, me di el derecho de verlas pegadas al muro que delimita ese pedazo de tierra, parecían dormir porque no notaron mi presencia.

Hoy caminé de noche y miré las estrellas, mientras me comía una hamburguesa en un parque solitario. Vi apartamentos con las cortinas abiertas donde sólo habitaba la luz de un bombillo hermitaño. Y aunque a menudo cuando se ven cosas que los demás no ven, se vive de mucha soledad, la intensidad y el frenesí de la vida no pasan inadvertidos. Las experiencias no son hechos cosméticos que se acumulan en una mente torpe como sucesiones de imágenes y sentimientos sumidos en la más profunda trivialidad.

Miré al firmamento y pensé en la luz de los astros. A menudo las luminarias del firmamento, no corresponden con las que realmente existen. La luz tarda mucho en viajar, medio minuto de la luna a la tierra y cientos de años, desde las estrellas lejanas hasta nuestros ojos. Eso quiere decir que contemplamos el pasado. Creo en la reencarnación. Nunca he tenido una experiencia tan fuerte como para pensar que es del todo veraz pero por lo que he leído, la evidencia sobre su existencia resulta bastante interesante. Si reencarnáramos ¿podríamos estar viendo en las estrellas esos seres que fuimos? ¿Podrá estar el yo que seré dentro de miles de años, observando a un personaje pálido y de ojos grandes, comiendo hamburguesa vegetariana, en un parque abandonado de una ciudad de la que nadie conoce su nombre?

Este blog comenzó como una especie de sumidero de anécdotas y sin proponérmelo conocí personas maravillosas. Entre ésas, a mi amiga libélula. Y siento que es reconfortante, aunque no creo que se repita, volver a escribir sin rumbo. Describir como hechos dispersos de la vasta red de la vida, lo que me sucede.

Si es que ando algo trascedental... Caminando calles y recordando en cada esquina a alguien distinto. A alguien que ya se fue con su destino a otra parte y que por alguna razón, ya no me verá. Así son los rincones de las ciudades, espacios que mutan de lo físico a lo emocional para recordarnos que los sentidos a menudo son siervos de los significados.

martes, 16 de mayo de 2017

Navegar como los Troncos

Y volver el rostro sobre las huellas,
que con los años se han borrado
del suelo y de la memoria.

Saberse puntual en el universo,
menos extenso que el camino
y más pequeño que este mundo.
Y verse entre las olas que no perdonan
a los seres diminutos.

Cuánta ceniza sobre el suelo,
para iluminar un sendero que recorre
interminablemente un planeta esférico.
Y paradógicamente ignorar cuando se ha llegado al mismo punto,
porque lo que fue luz, ahora es sólo polvo.

Flotar sobre las aguas,
como los buques
que siempre tienen algo de vacío.
Y navegar como los troncos,
que no celebran la playa
sino que con su presencia recuerdan su origen.

Hasta hundirse...
Sobre el fango o sobre las aguas
y en el camino recordar
que algún día el polvo
también fue fuego...
también amó.




domingo, 7 de mayo de 2017

The Swimming Pool Library - Alan Hollinghurst (7/100)

Fuente de la imagen: http://www.goodreads.com/book/show/30106.The_Swimming_Pool_Library

Nota: Gracias Papelito Clandestino por el préstamo y la recomendación. Me gustó la forma en la que se desenvolvió la primera parte del libro y la construcción de un personaje inglés y flemático que es trasparente en sus experiencias.

The Swimming Pool Library was Hollinghurst's first novel and published on 1988. It is the story of Will, a man of my age (25 years old) who is financially favoured by having inherited early part of the fortune of his grand father, a noble man who means something important and trascendental for the main character.

Presented like a liquid lover living in London, not worried about getting a job because of his economic capability. He is in love with a black poor man called Arthur. His life develops in the Corry a place dedicated to swimming and doing excercise where he meets many of his lovers. Above in the note, I mention how much I loved the development of the first part of the story. 

The first part introduces the basic elements that will be meaningful at the end. Will is homosexual, has a doctor friend called James, saved the life of Charles (an old aristcracand) and is in love with Arthur. The black lover is living with him when suddenly gets to his home hurt. He confesses he has killed the partner of his brother.

Afterwards, Arthur disappears and Will focuses on Phil, a young muscled man that goes to the Corry.
London gay scene is presented through Will's trips around the city: The places where people hungry to have experience go, the schools where violation, love and sexual exchange mark children's hearts, the art environment and the swimming pools.

Lord Charles, the man he saved has the desire that Will writes his story. His diaries indicate how he lived and fell in love in Africa with a small boy. As a gay man he was followed and prosecuted by Will's grandfather, whose vision about LGBT population was strict and quite retrograde. 

A world of confussion and new born life starts when Will realizes who his grandfather was. On the other hand, he finds accidentaly Arthur again and watches Phil sleeping with an old friend.

To be honest, what I liked about the book was the state of peace and freedom to experiencie that Will had because of his beliefs and financial position. I feel the book tried to take part of the transparent and dark descriptions of Oscar Wilde. However, beyond the good descriptions of particular characters and magic landscapes, the story itself might have been strengthened.

martes, 18 de abril de 2017

Gotas en las Ventanas

Estos días más que nunca he pensado en el poema de Barbajacob "Canción de la Vida Profunda". Por citar un aparte nada más:

"...Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión..."
Y es que no sé qué me pasa. Los últimos días he llorado por cualquier motivo. Un amigo mexicano me contaba su historia de desamor y mis ojos se humedecieron, especialmente cuando me dijo que extrañaba que su exnovio fuera el encargado de apagar las luces antes de dormir. Un colega renunció para buscar suerte en América del Norte y sentí su ausencia de manera profunda, mientras miraba por una ventana y me preguntaba si no era yo un ave enjaulada. Sé que llorar es un impulso natural del alma pero no de esta manera.

La ciudad en paralelo está llena de charcos por esa tempestad intermitente que nos flagela y nos despierta. Caen de los cerros toneladas de agua que caótica circula entre los cielos y la tierra. El país se desmorona por la corrupción que deja desprovista a la población más vulnerable. Y me es inevitable preguntarme por el curso de nuestros deseos y plegarias. Creo que se condensan y caen como gotas en las ventanas, arrastran consigo el lamento de un río que eternamente se despide. No somos el mismo río, ni la misma gota en la ventana.



martes, 21 de marzo de 2017

La Historia Siguiente - Cees Nooteboom (6/100)

Herman Mussert se despierta en una habitación en Portugal y se pregunta si quizás es otro. Si tal vez, debería llamar a su  sí mismo como a un extraño. Frente al espejo, que declara es maldito porque no puede atrapar nada, descubre que es él.

Entonces se crea una disyuntiva entre dos seres que son el mismo pero que habitan tiempos distintos. Herman Mussert de Ámsterdam y otro en Portugal. El primero vive en el pasado, es profesor de un Instituto y duerme con angustia. Le dicen Sócrates de forma burlona. Por aquella época, estaba enamorado de Lisa D'India, una jovencita destacada en todas las ramas del conocimiento. Tenía el cabello rojo y los ojos verdes, ojos ibéricos, según el narador, como ésos que pueden ver a lo lejos como el águila.

Sócrates es amante de María Zeinstra profesora pareja de otro colega (Arend). Y como todos los amantes, tienen relaciones sexuales, juegan a descalificarse, filosofan sobre el cielo o sobre los nombres griegos de las constelaciones. Es entonces cuando una de las discusiones fundamentales sobre el tiempo emerge ¿Es lineal? ¿Somos el mismo? ¿Somos un segundo frente al mundo de las estrellas? ¿Son los nombres una forma de llamar algo irreal que no representa nada sino la unión de puntos al azar sobre el firmamento?

Finalmente, María Zeinstra decide irse a vivir con Sócrates no sin antes abrazarlo y besarlo dejándole claro a Lisa D'India el lugar que ocupa en la historia. Al día siguiente llega el marido borracho y celoso a golpear a Herman. 

Sócrates es despedido y los profesores vuelven a estar juntos y dar clases en otro instituto. Mussert se dedica de lleno a escribir crónicas de viaje del doctor Estrabón. 

Dos temas son transversales a la trama la transformación y el tiempo. Ambos universales y quizás el narrador presta especial atención a la Metamorfosis de Ovidio. Agradezco que sea un libro corto porque lo que hice en este texto fue aplanar una historia completamente anacrónica y basada en una voz que cuesta atar a un punto temporal: Un ser que se ve a sí mismo durmieno angustiado en el pasado.

Lo que más me gustó fue precisamente esa imagen: Un ser que se ve en el pasado soñando con angustia. 

De Nooteboom destaco que me lleva siempre a los paisajes europeos, especialmente a algunos tan ajenos a la política y la corrupción típica de mi contexto. Me gusta que me aleja de mi ciudad radioactiva, llena de smog, repleta conductores furiosos, saciada de caños malolientes, apestada de homosexuales endofóbicos que les da miedo besar en los labios y melancólica, muy melancólica de madrugada.

domingo, 12 de marzo de 2017

Desaparecer

Para cuando me vaya habrá una huella en las esquinas,
que no son otra cosa sino el final de un camino,
una desembocadura a otro destino.

El vibrar de la incertidumbre que acompañó el primer paso,
nos sigue sigiloso al vacío que saltamos.

Las cárceles multiformes,
que son rostros,
cadenas o condenas.

Y las libertades siempre fuera
de lo que llamamos nuestro,
nos aterran.

La necesidad del nómada,
que es la curiosidad de conocer
más allá de las montañas.

Presas somos en un mundo sin límites,
en cárceles sin barras
e infinitos vacíos.

Que la libertad no es otra cosa,
que confiar en la caída.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Cementerios de Neón - Andrés Felipe Solano (5/100)

"Cementerios de Neón" es la novela más reciente de Andrés Felipe Solano. Se trata sobre Salgado, un colombiano que vive en Corea del Sur con su esposa y por un secreto mal guardado de su tío, lo recibe para buscar a un hombre del pasado.

Salgado es descrito por su suegro como alguien que no puede merecer una flor de sal. Éstas representaban la sal que se formaba en las axilas de los obreros surcoreanos tras mucho trabajar. Su relación con su esposa se fundamentó en un embarazo no deseado que terminó en un aborto y su vida la dedica a subsistir en la medida que su disciplina se lo permita.

Su tío Agustín, un veterano de guerra, llega a Corea del Sur a buscar a "un traidor". Moon, un profesor de taekwondo radicado en Colombia, se ve chantajeado por un asistente (Vladimir Bustos) que tras usurpar su diario, amenaza con revelar un secreto de no recibir dinero para su manutención en Corea. 

Es entonces cuando el Capitán, que es como llaman a Agustín, y Salgado, deben darse a la búsqueda con el objetivo de evitar que se materialice la traición. Entonces recorren sus pasos, en cuarteles de entrenamiento, negocios dedicados a pagar por recibir besos, centros de inteligencia y estaciones de radio.

Finalmente, Vladimir les indica que no revelará nada, que ha obtenido lo que quería. Sin embargo, la duda en Salgado queda viva. Ha descubierto las travesías de su tío en la guerra y la vida de agente encubierto de Moon en Bogotá cuando el verdadero secreto representa la intimidad de dos hombres.

La historia no acude a largas descripciones, se concentra en los giros de la trama. La búsqueda de Vladimir es la excusa para recorrer la vida de Agustín y para describir la relación binacional entre Corea y Colombia. 

A menudo los cambios de escenarios eran tan repentinos que me perdía y en alguna ocasión, la distancia que tomaba el narrador de la historia me resultaba poco común. No obstante, reconozco que el final enhebra los tragos amargos del libro y deja al lector con una extraña fascinación.

El detalle que más me gusta, es cuando el profesor Moon debe hacerse pasar por científico. Ve que Mao regala mangos en China, inventa ser compatriota e investigador de mangos. Me queda en la mente la imagen de un mango amarillo, regada a lo largo y ancho de china.  

jueves, 16 de febrero de 2017

Paradise Kiss - Beso del Paraíso


You are reading my skeptic soul
biased by the paradise kiss,
prisoner of my blanket’s universe,
sinking in morning chocolate,
eating like a hungry beast,
looking forward to sleep,
hating boring jobs,
strolling around brick skies,
dispersed in streets of forgotten lovers,
small,
scared,
brave,
inspired…
Simply dreamt,
by someone whose awakening will extinguish me.

Estás leyendo  mi alma escéptica,
viciada por el beso del paraíso,
prisionera de mi universo de sábanas,
hundiéndose en el chocolate de la mañana,
comiendo como una bestia hambrienta,
ansiosa por dormir,
paseando por los cielos de ladrillo,
dispersada en calles de amantes olvidados,
pequeña,
asustada,
valiente,
inspirada…
Simplemente soñada,
por alguien cuyo despertar me extinguirá.



miércoles, 8 de febrero de 2017

Ola de Calor

Los ejecutivos expelen su sudor, que es el baúl de sus profundas angustias. Los ciudadanos acostumbrados a ser eternos cuervos, deciden por fin enrollar sus abrigos y meterlos en un cajón. La tierra usualmente negra o café, se torna de un color grisáceo. Y la piel sucumbe a los estímulos del aire.

Las montañas gritan a la vida con su acostumbrado verde esmeralda. Las empolvadas camisas cortas vuelven a salir del clóset. Los uniformados se asfixian en sus coberturas pesadas e imposibles. La ciudad iluminada y el mundo se ve distinto.

25.1º C es una temperatura récord y hoy se alcanzó en Bogotá. Así las cabezas de los ciudadanos se calientan, la muchedumbre se agolpa en las estaciones y el cielo profundamente azul mira con serenidad una metrópolis que poco a poco renuncia a su pasado de niebla y patos virreinales. 


sábado, 28 de enero de 2017

El Ricino no se Pega

La plazoleta del Rosario es uno de ésos lugares que es y no es. Me explico, tiene uno de los claustros más antiguo de la ciudad, nido de ratas e ilustres investigadores como José Celestino Mutis. Prueba viviente que el conocimiento no nos libra de la estupidez. Está rodeada de anticuarios, de esmeralderos que hacen transacciones astronómicas en efectivo a una cuadra. También hay un restaurante, quizás de los mejores de pastas. Al norte colinda con el Banco de la República, donde conviven la política ponzoñosa, la burocracia y la genialidad.

No es un lugar exclusivo de aire prístino. Tiene la densa atmósfera del centro pero un profundo cielo azul. Si bien ha sido testigo de conflictos en la ciudad pues su "Café Ciudad" fue espectador de primera banca del Bogotazo, a nadie se le ocurriría una muerte como la que los pordioseros tuvieron que presenciar. Sé que aún no he llegado a la verdad porque allí nunca se llega pero estoy muy cerca.

Don Gabriel se levantó a las 5:30 PM y apagó el cucú señoritero. Se bañó con su ducha eléctrica, la cual al parecer emitió un par de chispitas que quemaron su hombro derecho. Aplicó menticol al cuello, donde horas después las zorras lo morderían. Pasó toda la tarde ejerciendo como funcionario público en el Ministerio de Agricultura que si nos dejamos de eufemismos pendejos, simplemente se dedicó a jugar ping pong y a mirar trajes en Internet para su gata Ágata.

En la tarde ante la inclemente lluvia corrió a un paradero donde un joven de unos 23 años, lo golpeó con una sombrilla. Tras follar con la grandísima puta de la décima que es el sobrenombre tierno que le han puesto a Maritza Bernal, se dirigió a su casa en el Centro Internacional. Cuando abrió la puerta de cedro, notó sus ojos rojos. Se recostó a medida que su pierna tomaba un tono rojizo. 

Los síntomas no se detuvieron, tras un día de espera, Don Gabriel intentó atravesar la Plaza del Rosario. Cuatro mendigos le pedían insistentemente monedas. Cayó de rodillas y una vendedora de dulces alcanzó a oír: "puta Maritza, me prendiste el SIDA". Sus compañeros de trayecto desocuparon sus bolsillos y muertos del miedo insistían en su inocencia cuando la policía los interrogó.


sábado, 21 de enero de 2017

Aura O las Violetas - José María Vargas Vila (4/100)


Fuente de la Imagen: http://www.panamericana.com.co/images/Caratula/Grandes/9789583001086.jpg

"Aura O las Violetas" fue una novela de José María Vargas Vila en cuyo prólogo deja entrever el profundo amor por sus hermanas y por su recientemente fallecida madre. Escrita en primera persona y en un castellano tal vez barroco, recuerda la literatura romántica de Silva por las atmósferas oníricas y la de Jorge Isaacs por los amores imposibles.

El narrador, describe una zona vecina a un bosque inmenso y nativo. Allí es donde se desarrolló el amor entre él y Aura. Unos niños que se obsequiaban flores y besos. Y es precisamente en ese espacio, donde yacen las violetas que de alguna forma son la misma Aura.

El protagonista debe despedirse de su amada quien recientemente había fabricado una corona de violetas. La abandona con el corazón roto y una vez en su casa, éstas se han marchitado. Su destino es estudiar en Bogotá, ciudad natal de su madre.

Cuando el narrador sale a vacaciones, se alegra de encontrar a Aura. Sin embargo, ella intenta evadirlo. De rodillas le pide una explicación y ella le confiesa que se la dará después. Mediante una carta, Aura le escribe al día siguiente que ha debido casarse con alguien más ante lo cual el protagonista se siente defraudado y la insulta.

La madre del narrador, le explica que ha debido hacerlo porque su padre murió en la guerra, sus hermanos dependen de ella y su madre tiene un estado delicado de salud en el hospital. Un hombre de una ciudad cercana le pidió que se casaran y ella sin otra opción, aceptó.

No sólo se rompió el corazón del protagonista sino que también su salud se deterioró. Su madre y hermanas lo cuidaron pues en esa época, un hombre era el único sustento de un hogar. 

Sin rendirse, decide ir a caballo a la iglesia con tan mala fortuna que tras dirigirse al altar, descubre que ya se han casado. Vuelve a su casa destruido e intenta suicidarse con un arma. Su madre que ya a estas alturas no puede tolerar ni un drama más cae inconsciente. 

Cuando ella despierta, él le promete no volver a pensar en Violeta. Y de hecho lo intenta, con tan mala suerte que cuando va al teatro, la ve hermosamente vestida y cruzan sus mirada. Luego ella se marcha con su esposo.

Un tiempo después el protagonista le escribe una carta a Aura en la que le expresa su amor a lo que ella responde diciéndole que eso no está bien en una mujer casada y que "no se van a entrevistar", ni a "intercambiar correspondencia".

Tras la decepción de ese escrito, pasado un tiempo, la carta del marido de Aura lo sorprende. Solicita su presencia. Cuando el narrador llega a la casa, descubre que Aura está muerta y que el último en pronunciar fue el de su amado. Ve como la entierran y a pesar de intentar irse con ella al fondo de la tierra, su amigo lo detiene. 

El autor parece dedicarle una nota final al protagonista, a quien llama amigo y de quien indica, no murió al lado de la tumba de Aura sino en un río desconocido, con una cruz de guadua que señala su lugar de descanso y espinos rodeándolo.

Quise leer este libro después de verlo en "Confesión a Laura", desde mi punto de vista, una de las mejores películas colombianas. Si bien es cierto en nuestra época el excesivo detalle y el lenguaje de metáforas puede despertar suspicacias, es importante comprender que es una trama de finales del siglo XIX. Según leí en las páginas que precedían el prólogo, fue prohibido en la parroquiana Bogotá. A pesar de que su forma de relatar los paisajes y las tristezas, inevitablemente me recuerda a José Asunción Silva y parte de la trama, especialmente la muerte de Aura y la cruz en la tumba, me remiten a la María de Jorge Isaacs, debo reconocer que la creación de las atmósferas me pareció genial, especialmente la referencia al personaje oculto "Las Violetas": Un bosque, o un claro, donde dos niños se besan, ocultos del mundo y plagado de violetas.


miércoles, 18 de enero de 2017

300 Días en Afganistán - Natalia Aguirre Zimerman (3/100)

"300 Días en Afganistán" nace de los correos que enviaba Natalia Aguirre Zimerman desde Afganistán. Compilados y enviados a la revista "El Malpensante" despertaron el interés editorial de más de uno de sus miembros. Natalia es una gineco obstetra antioqueña, que estuvo en misión en el oriente medio en misión con la organización "Médecins Sans Frontièrs" (Médicos Sin Fronteras).

Su misión consiste en brindar servicios propios de su especialidad y en algunas ocasiones, en contribuir a la constitución de las clínicas especializadas de la mano de una ONG alemana. A menudo se debe enfrentar a la concepción de la maternidad de la gente de Afganistán, al pudor de las mujeres frente al cuerpo, a la división entre sexos de la sociedad, a las restricciones que impone la guerra y la ausencia de personal calificado para reconstruir un país que durante dos décadas se enfrentó a la destrucción.

De Afganistán los medios occidentales han escrito demasiado. Han mostrado la guerra de mil formas, expuesto el régimen talibán y denunciado el maltrato femenino. Sin embargo, en el afán de repetir noticias de guerra, no ha sido fácil tener acceso a relatos que profundicen en la complejidad de un país que es más que minas y mutilados.

No conozco mucho el mundo pero creo que las primeras cosas que uno percibe de un lugar al visitarlo es el olor o el color. Natalia dice que todo en Afganistán está tiznado de un color grisáceo. Efecto que hace a las rosas especialmente únicas puesto que florecen rápidamente y llenan los jardines de cromatismo, al igual que los ojos inquisitivos de sus ciudadanos.

Natalia se hospeda en la residencia para expatriados, que en otras épocas fue propiedad de un hombre rico. Está rodeada de franceses que lloran cuando descubren que tienen parásitos y que de vez en cuando se abstraen en viajes narcóticos. Ella también afirma que no les gusta mucho bañarse.

En el texto se describe una Afganistán pluricultural puesto que conviven diversas etnias con visiones singulares del mundo. Una nación que más allá de lo que muchos corresponsales muestran, está plagada de pistachos y albaricoque, personas con la "malicia indígena" colombiana y el humor negro local.

Es durante su estadía cuando lleva a reflexionar al lector dos veces acerca de los mitos occidentales respecto al oriente medio. Por ejemplo, las mujeres afganas, dibujadas en la desidia absoluta, se permiten estar completamente desnudas en los baños de vapor. A los niños los describe como gente de 40 años en cuerpos de 5 o 3.Y es que crecer en la guerra debe fortalecer el carácter de maneras insospechadas.

Los niños precisamente, cuidan a sus hermanos menores y tienen la suficiencia para llegar al servicio de urgencias con una cortadura en la cara, tolerar el procedimiento y pagar con un billetico. Las mujeres se liberan cuando están solas y se dan el lujo de hablar de todos los temas; sin embargo, su papel a menudo se concentra en parir hijos (ojalá hombres) y tolerar los insultos y golpes de sus suegras.

Los hombres, descritos como los más violentos, a menudo cargan rosas en sus labios, cultivan los jardines y se reclinan a recitar poesía. Y me detengo en este detalle. Borges en uno de sus poemas decía que la lengua de los persas era de rosas y de aves ¿es acaso un carácter de esta cultura que ha subsistido los milenios?

Es un libro polifónico, que trata diferentes temas, desde los ojos intensos de los niños, la guerra que inicia en Irak, la situación de los repatriados, hasta la condición de la maternidad en un país estereotipado por la prensa.

Me gustó la franqueza de la autora, libre gracias al formato de la publicación y sin la necesidad de acudir a un lenguaje políticamente correcto. A menudo me sorprende el pragmatismo que transmite cuando cuenta escenas trágicas; sin embargo, como ella dice, viene de un país en guerra.

Compararía a los afganos de Natalia con los escorpiones de primavera, que a pesar de la rudeza del desierto, florecen junto a las rosas.


  

sábado, 14 de enero de 2017

Ximénez- Andrés Ospina (2/100)


Fuente de la foto: http://www.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/2013/11/jose-joaquin-jimenez.jpg

Ximénez es un periodista de la Bogotá de principios del siglo XX. A cuestas carga haber sido hijo fuera del matrimonio pero no por una infidelidad de alguno de sus progenitores sino porque en esa época, la ciudad consideraba contra el mandato divino que una pareja no sellara su comunión en una iglesia. Y ese hecho explica porque tuvo que disimular ser unos cuantos años menor para que la unión tardía de sus padres no le impidiera desenvolverse en una sociedad tan católica como lo era la ciudad de esos decenios.

En la huída de su padre a la Intendencia de San Andrés Islas de las huestes conservadoras que lo ahogaban por su matrimonio tardío, partió con Jose Joaquín Jiménez (Ximénez). A pesar de los deseos de persistir ante el dedo señalador de una sociedad paquiana, no pudo escapar de la cita ineludible que todo hombre tiene con la muerte. Debido a su enfermedad pancreática y a la pérdida de la comida durante un viaje en lancha a Old Providence, en un par de horas, perdió el conocimiento y durmió para siempre.

Allí Ximénez descubrió el amor con una isleña hija de un mandarín. Y el desamor, cuando ella prefirió a un hombre adulto como esposo que prometía llevarla junto con su familia a recorrer las islas del Caribe.

Pasó a ser un aventurero que tomaba cualquier profesión mientras vagaba por el país. Ximénez logró emplearse en el periódico El Tiempo gracias a la recomendación que le dio el expresidente, amigo de su padre, Marco Fidel Suárez. Logró ascender hasta convertirse en un columnista. Todo gracias a la publicación de un poema que no le reconocía la autoría. Frente a la insistencia de Ximénez, Enrique Santos (Calibán) no tuvo otra que contratarlo en una labor técnica en el periódico.

Amante de las historias, describía los asesinatos que ocurrían en la ciudad, perfilaba a los traficantes y creaba en algunas ocasiones, personajes imaginarios. Entre ellos le dio vida a un poeta llamado Rodrigo de Arce. Y con astucia, publicaba sus poemas en los bolsillos de algunos suicidas para no restarle credibilidad.

Conoció Estados Unidos gracias a la necesidad que dicho país tenía de hacerse conocer como una nación menos imperialista y más desarrollada de lo que el imaginario colectivo permitía. 

Dada la muerte de su madre, debió trasladarse a Madrid, Cundinamarca, donde conoció a Blanca, hija de una familia acaudalada. Y bueno, la historia es un poco más de lo mismo. Que el suegro no quiere que su amada hija se case con un reporterito, que la seduce y que un día terminan por casarse y tener un hijo.

Posteriormente durante una de las visitas al salto del Tequendama, cuando parecía tener la vida resuelta, el protagonista sufre un resfriado que lo conduce hasta la muerte.

La historia se cuenta en un castellano barroco y lleno de detalles halagadores para los protagonistas. Algo que desde mi punto de vista quiere retratar el tono periodístico de la época y el aura humorística de Ximénez; sin embargo, a pesar de la justicia que debería hacerse con las investigaciones lingüísticas y sus experimentos, los gustos personales son a menudo impredecibles. Y a mí no me gustó el tono, me hacía sentir como si una vieja chismosa me estuviera contando la historia. Y para ser sincero, la obsesión por hacer de todos los detalles algo único y esplendoroso, inclusive de personajes tan aburridos como una secretaria con cara de escopeta, me dejó un sinsabor ¿cómo decirlo? Creo que una historia no es fantástica porque todo en ella sea divertido sino porque es audaz, inteligente y a menudo contundente.

No obstante, ésta fue la ópera prima de Andrés Ospina. Considero que tiene un talento investigativo importante y la historia de Ximénez es más que fascinante. En una ciudad tan aburrida como Bogotá, es muy agradable comprender que hay personas que han vivido biografías únicas.

martes, 10 de enero de 2017

Magallanes - Salvador del Solar (2015)



Caminaba por el centro de Bogotá y como cuando no tengo mucho que hacer entro a la Cinemateca Distrital.

"Magallanes" se ambienta en Perú. El nombre de la película corresponde al del protagonista, un chófer de un coronel retirado. Una de las primeras escenas corresponde al desenlace. El ex coronel en silla de ruedas mira al mar y a través del horizonte al lado de su ex subalterno. Le pide a gritos a un vendedor de helados que muestre lo que trae entre manos. Le ordena a su chófer que lo requise. Lo toma de la camisa, lo zarandea y como un soldado obediente, el protagonista procede.

Magallanes conserva una fotografía, prueba del abuso al que fue sometida una niña de quince años. Decide, con la voz y la letra de su hermana, extorsionar al hijo político del coronel. Es designado para atrapar a los extorsionistas por el encargado de la Policía. Logra obtener el dinero, no obstante, es timado con billetes de periódico.

Posteriormente secuestra al político. Logra cobrar el dinero correspondiente a la extorsión. Y se lo lleva a la joven que fue hecha esclava sexual por el coronel. Ella lo rechaza porque no sólo fue víctima del alto cargo, a cambio de su libertad, debió entregarse al protagonista.

Me pareció una película con excelentes tomas, con paisajes interiores que recuerdan el neorrealismo y una trama que revela el machismo latinoamericano, la corrupción del estado y la vulnerabilidad de la mujer.

Una de las escenas, a mi gusto, mejor logradas es cuando la protagonista recuerda lo ocurrido en Ayacucho y corre por las montañas, mientras entre las sombras se revelan las luces de Lima.


domingo, 8 de enero de 2017

La Mala Hierba

Veo unos retoños florecer entre las grietas del andén con una fuerza vital que me cuesta entender. Abundan en los jardines que un desesperado jardinero quiere mantener. No son amapolas o rosas genéticamente modificadas para no tener espinas. Son flores rojo escarlata, dientes de león, tréboles rojos y una infinita variedad de plantas que no se rinden.

Hace 3 milenios en la Grecia helénica, cuando nacía un 
bebé deforme, era condenado a ser arrojado por sus padres a un río. En la actualidad, unos cuantos grados al norte, en las ciudades de la costa Estadounidense caminan mexicanos ilegales, chinos e indios que se rehúsan a hablar un idioma que no les pertenece. Adolescentes homosexuales bailan de manera erótica para los magnates al norte de Afganistán donde se supone está prohibido todo lo que no indica el corán.

En el mundo hay tres categorías: las plantas cultivables, los jardineros y la mala hierba. Las plantas cultivables viven plenamente con nuestro sistema económico darwiniano, lloran la muerte de los dictadores, follan como lo dicen los libros sagrados y cuando sienten que algo fuera de la norma vibra en sus entrañas, toman una copita de algún licor, que podría ser cualquiera, absenta, aguardiente, jerez, sake, chicha, qué se yo.

Los jardineros son los que saben que deben cuidar el jardín. A menudo acuden a la violencia porque es una de las formas más efectivas de anular la realidad. Disparan a mansalva, ejecutan planes antimigración, cogen a golpes a los miembros de la alteridad, inventan formas creativas de burla y a menudo se refugian en la importancia de mantener la integridad de las "plantas cultivables" ¿qué será de ellas si no nos dedicamos a exterminar la mala hierba? 

Y en la última categoría, está la mala hierba. Habitan la penumbra a la que han sido confinados voluntaria o involuntariamente. Algunos caminan con miedo, otros niegan su origen, su forma y sus raíces. Y están en todas partes. Son los transexuales afganos, los opositores de la guerra norteamericanos, los gitanos bogotanos, los punkeros, los rockeros, los bisexuales (que sí existen), los antifascistas, los birraciales y otros tantos, que no podría incluir en esta lista.

Y la dinámica es la misma que en un jardín. Las plantas cultivables, a menudo crecen y son admiradas. El jardinero las riega, las cuida y las encierra. La mala hierba es tozuda, terca, persistente y crece por entre las grietas, al lado de las rosas, enredándose en algún lirio y sin que alguien lo sospeche, florece. Sus pétalos pueden ser de un rojo intenso, más que el de cualquier rosa que hubiera soñado un persa. Y un jardinero estúpido la corta, porque puede ahogar a las demás.